Nerea Plaza

Biografía
Elegí Bilbao para nacer, en 1975, me gustan los retos. En el seno de una familia numerosa, humilde y trabajadora, crecí observando absorta y temerosa todo lo que sucedía a mi alrededor: manifestaciones de obreros, cierre de fábricas, terrorismo y desesperación por salir a flote; todo ello con un fondo gris de cielo plomizo, de nubes mezcladas con contaminación.
La ciudad ha cambiado, pasó del gris a ser multicolor y yo, tomándola como ejemplo, me renuevo desde el interior.
La escritura apareció en mi vida ya de adulta, como una necesidad. Empecé escribiendo para aclarar ideas, volcando en el papel todo lo que almacenaba en la cabeza y poder liberarla, aligerarla, eliminando el ruido que me impedía ser funcional. Aquella etapa la recuerdo como quien abre las compuertas de una presa: el agua sale violenta, sin orden y sin forma aparente de frenarla. Así escribía, a borbotones, derramando a través de la tinta de un boli Bic pensamientos, enfados, soluciones a problemas y problemas sin solucionar. Poco a poco la rabia fue templándose y llegó el orden y las ganas de mejorar, avanzar y convertirme en una versión más coherente de mí. Ahora analizo mis acciones y recapacito sobre comportamientos que veo a diario a mi alrededor; sin dejar de lado el bolígrafo, pues siento una conexión directa entre mi mente y mi mano, pasando por mi pecho, asegurándome que todo lo que escribo me pertenece y sale de mis entrañas.