POESIAS
Carta de una hormiga a una cigarra
Querida amiga, me salvaste la vida.
Mi día es trabajo,
mi noche es angustia.
De día no pienso,
de noche me mortifico.
Por el día mi vida me es ajena,
por la noche anhelo una vida plena.
Querida amiga, me salvaste la vida.
Tu música devuelve el sosiego
a mi miedoso corazón.
Escucho tus himnos de libertad desde mi cama
y vuelo.
Vuelo alto y lejos. Vuelo libre.
Vuelo sobre campos y desiertos,
sobre mares y hielos.
Vuelo hacia el sol ardiente
y bajo lluvia incesante.
Vuelo inmensa y arrogante.
Querida amiga, gracias a ti estoy viva.
Futuro imperfecto
Huyo del pretérito pluscuamperfecto:
yo había sido empleada, esposa, madre;
hacia mi futuro imperfecto:
yo seré mujer, compañera, amiga.
Desoyendo la hueca palabrería:
obediencia, deber, resignación;
para convertirme en palabrista:
arte, sentimiento, amor.
Con la ilusión de una alquimista
ordeno en fórmulas mis pasiones,
desordeno horarios y agendas
y propongo nuevas soluciones.
Que yo no soy diferente a cuando nací,
que solo me quito capas que descargaron sobre mí.
Capas cubriendo conductas, emociones, preguntas.
Capas saboteando pensamientos,
tachando de errores actos inocentes y sueños.
Capas de hierro oxidado que han dejado su marca en mi piel.
Marcas que se hacen llamar pecas y lunares.
Marcas que he aprendido a amar, una a una.
Marcas que recuerdan quien soy, todas juntas.
Marcas que, como puntos estratégicos sobre un mapa,
señalan mi territorio.
Un territorio a ratos acogedor y, a ratos, inexplorado.
El té de las cinco
Tantas tardes tomando té.
Tú tranquilo,
yo temblando.
Tantas tardes tomando té.
Tú taciturno,
yo tartamudeando.
Tantas tardes tomando té.
Tú tibio,
yo tiritando.
Tantas tardes tomando té.
Tazas tintineantes,
té templado.
Tantas tardes tomando té.
Tú tremendo,
yo TE AMO.
Calma
Calma, corazón,
detén tu frenético movimiento.
No es real,
no son más que pensamientos,
Tranquilo, corazón,
hoy te siento más que nunca,
pero con tanto alboroto
no entiendo tus lamentos.
Calma, corazón,
no es más que la mente traviesa
jugando con tu sensibilidad.
Yo la haré callar.
Calla mente perversa,
deja ya de atormentar
con vergüenzas, culpas y juicios.
El corazón desea amar.
ON/OFF
Ha vuelto a pasar,
el interruptor encendió la pantalla
y me quedé sin jugar.
Ahora, la poderosa ama sentada
más parece un ser inerte
embobada por la luz cuadrada.
Huelo su piel, pero ya no está.
Su tez se ilumina
a ritmo de la publicidad.
Miro su expresión y me desespero,
adiós a la líder de la manada
el interruptor apagó su deseo.
Escucho sus carnes blandas
cuando con los muelles del sofá
gimiendo se entrelazan.
Me acurruco en su regazo para aprovechar
el escaso calor que desprende
por esta repentina inactividad.
Lamo su mano con nostalgia
advirtiendo el sabor a plástico
del frío mando a distancia.
La hembra alfa está herida de muerte,
ya solo me queda esperar
que el interruptor apague la pantalla
y la devuelva a su hogar.
Que sí…
Que sí, que es cierto,
que ni sé rimar ni lo intento.
Que sí, que es verdad,
que la métrica no me sale ni de casualidad.
Que yo solo quiero respirar,
desatascar conductos taponados
por frases que no supe pronunciar.
Que en lo escrito me busco,
me entiendo y me transformo
sin metáforas ni adornos.
Que sí, que vale,
que sin rimar tú también lo haces…
Pues adelante
y saborearás la droga más gratificante.
En mi universo
Huyo de tus consejos,
no son prácticos en mi universo.
No quiero parecer divertida ni elegante,
hace tiempo que dejé de mirar lo de afuera
aquí dentro está lo emocionante.
Si más me observo,
más me quiero.
Si más me saboreo,
más me lleno.
Tu mundo es para “gente normal”
con tallas, reglas y límites
que disfrazan la efervescencia emocional.
Tú no me aceptas a mí
pero, si quieres venir,
en mi universo caben todos los mundos
los “normales” y en los que se puede vivir.
Cara A
Voy saliendo de mi burbuja,
poniendo nombre a esas nubes negras
que tanto asustan.
Voy entendiendo lo que sucede ahí arriba,
hablando lo que antes callaba
quizá por cobardía.
Voy caminando con el cuerpo erguido,
disfrutando de todo mi ser
el iluminado y el sombrío.
Voy y vengo.
Subo y bajo.
Entro y salgo.
Cada vez más consciente
de que todo esto, mi vida,
sirve para algo.
Cara B
Hoy todo lo que escucho me hace daño:
música, noticias, conversaciones…
No puedo pararlo.
Hoy todo lo que veo me hiere,
entra violento por mis ojos
y, en mi pecho, hierve.
Hoy el sofá es mi fortaleza,
me refugio en mi mente
apenas respiro, apenas como, apenas vivo.
Hoy soy un resumen de mi ser,
no pidas que te lo explique
ni tú ni yo lo vamos a entender.