EL DÍA “D”
-¡Llego tarde, llego tarde! Seré la única en el mundo que se lo pierda – me voy reprochando en voz alta por los pasillos insólitamente vacíos de la oficina que, en un día normal, parecerían los de un hormiguero, pero hoy puedo escuchar el eco de mi voz insistiendo: “tarde, tarde”.
El silencio en las calles es inquietante. Un coche en la lejanía, una taxista en su parada pendiente del transistor y un grupo de clientes arremolinados en torno al televisor de un bar, es el único atisbo de vida que percibo hasta llegar a casa.
En el salón, mi familia aguarda expectante la conexión en directo con el programa alemán que dará la primicia, el planeta entero espera esta emisión desde hace semanas y creo que llego justo a tiempo. Apenas poso la espalda en el sofá cuando la locutora, con voz alterada por la emoción, acierta a anunciar:
– Bueno, me comunican que el ansiado momento ha llegado. Señoras, señores, conectamos con nuestras compañera en Berlín para transmitir a tiempo real, y con traducción simultánea no se preocupen, la entrevista a Max von Passau.
– Buenos días desde Berlín, efectivamente, por fin entra en plató Max von Passau. Tras años de búsqueda, se ha podido hallar a la única persona en la faz de la Tierra que es capaz de afirmar, y estudios científicos, psicológicos y psiquiátricos así lo confirman, que es plenamente feliz. Aquí está la única persona en el mundo que es feliz:
“Y entonces, solo con verlo, uno podía afirmarlo: si, sin ninguna duda, Max von Passau era un hombre feliz”.
TODOS LOS SUEÑOS DEL MUNDO.
Theresa Révay