
Sigo encerrada en mi mente busco salidas, busco puertas que me conecten. Pero, qué puedo hacer si cada bocanada de aire me ahoga, si cada sonido fuera me aturde, si cada rayo de luz me ciega. Qué puedo hacer para reducir mi condena si un mal gesto me hiere, una voz fuerte me empequeñece, el más leve golpe me puede. Mi mente seguirá siendo mi amiga, mi cárcel.
