
Si vienes conmigo, me atrevo. No te prometo grandes gestas ni descansar en un lujoso lecho. El camino será largo y, te confieso, tengo miedo. Pero, si vienes conmigo, me atrevo. Atesoro sonrisas y abrazos servirán de tiritas cuando te hagas daño. Aún me quedan caricias por regalarte, las guardo junto a nudos de anhelos que gobiernan mis tripas en invierno. Dispongo de alguna frase de aliento, nos resguardará de nubes y vientos. No traigas mapas ni brújulas, sus agujas señalan tierras absurdas. Ya solo queda empezar a andar y, si vienes conmigo, me atrevo.
