
Da igual el camino: piedra, asfalto o mullido prado Qué más da el silencio, si saben o no de mi aventura si me reciben con honores o debo suplicar las atenciones. No me importan sus banderas o si cuelgan de ventanas humildes trapos o telas de seda. Atravesaré parajes sombríos y ariscas sierras. Conoceré bulliciosas calles y gentes austeras. Seguiré avanzando con miedo o cansancio, con alegría o ilusión buscando en mis entrañas el tesón. El viaje lo he de hacer, a veces sola, a veces acompañada. Y siempre el agradecimiento en la mirada.
