
NIDO VACÍO Cuando te fuiste, no sentí que me faltaba algo, me faltaba mucho, a veces todo. Quizá, por seguir unida a ti, qué ilusa, me empeñé en buscarme: quise entenderme, quise ordenar tripas, corazón y mente, me propuse como meta seguir dándote ejemplo con mi vida. Ese fue el único clavo ardiendo que encontré, ese fue el único al que me aferré. Quizá no te sirva a ti, niña mía, pero aprenderé a que me sirva a mí algún día.
