NIDO VACÍO

Cuando te fuiste,
no sentí que me faltaba algo, 
me faltaba mucho,
a veces todo.

Quizá, 
por seguir unida a ti,
qué ilusa,
me empeñé en buscarme:
quise entenderme,
quise ordenar 
tripas, corazón y mente,
me propuse como meta
seguir dándote ejemplo con mi vida.
Ese fue el único clavo ardiendo que encontré,
ese fue el único al que me aferré.

Quizá no te sirva a ti, 
niña mía,
pero aprenderé 
a que me sirva a mí algún día.

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