
Ayer te vi pasar arrastrando los pies y las ganas con sensación de perdido al mirar. El mismo camino día tras día. La misma gente en la que no confías. La mochila cargada de falsa conformidad ralentizando tu voluntad. La mente aturdida por el ruido un gallinero de voces que jamás habías oído. El cuerpo cada vez más erguido rezumando el aroma del cambio de sentido. El faro se ha iluminado para ti. Su luz guía tu alma dormida mientras cumples con la rutina. Su luz te mantiene activo mientras encuentras tu propio motor. Su luz guarda tu calor mientras luchas en tu interior.
