Imagino mi mente
como calles destartaladas
y conexiones endebles.
Mi memoria
una anciana tejiendo recuerdos
sin orden ni acierto,
solo por puro aburrimiento.
Hoy hace una labor
con los gritos de una vecina,
el olor a sardinas
y la tabla del dos.
Si me preguntas
por los libros que leí
tendrás que esperar,
la mujer debe buscar
en un cuarto piso sin ascensor
entre manchas de humedad.
Mi mente es un laberinto
de preguntas sin respuesta
y soluciones a falsos problemas,
de sabores y sensaciones,
de olores y decepciones,
de alegrías y vibraciones.
Un caos donde reinan
tu sonrisa
y mis ilusiones.

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