
Imagino mi mente como calles destartaladas y conexiones endebles. Mi memoria una anciana tejiendo recuerdos sin orden ni acierto, solo por puro aburrimiento. Hoy hace una labor con los gritos de una vecina, el olor a sardinas y la tabla del dos. Si me preguntas por los libros que leí tendrás que esperar, la mujer debe buscar en un cuarto piso sin ascensor entre manchas de humedad. Mi mente es un laberinto de preguntas sin respuesta y soluciones a falsos problemas, de sabores y sensaciones, de olores y decepciones, de alegrías y vibraciones. Un caos donde reinan tu sonrisa y mis ilusiones.
